
Estados Unidos no solo presiona para lograr un alto el fuego en Ucrania, sino que también ha presentado un plan de paz para Sudán, donde el ejército y la milicia de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) continúan enfrentados en una guerra interna que ha devastado al país. Sin embargo, el gobernante sudanés Abdel Fattah al-Burhan rechazó categóricamente la propuesta, calificándola como “el peor documento jamás presentado”.
Afirmó que su gobierno no se opone a la paz, pero que no aceptará presiones ni condiciones externas. Para aceptar un alto el fuego, exige la retirada total de las RSF de todas las ciudades tomadas desde mayo de 2023. Burhan, quien tomó el poder en 2021 junto al líder de las RSF Mohammed Hamdan Dagalo, enfrenta ahora a la misma milicia que intentó integrar en el ejército regular hace dos años. La rebelión se transformó en una ola de ataques contra civiles y militares, acompañada de expulsiones, asesinatos masivos y violaciones.
Actualmente, la RSF controla cerca de la mitad del país y es acusada de crímenes atroces, mientras que el ejército sudanés también enfrenta denuncias por ataques indiscriminados contra zonas civiles. Según la ONU, decenas de miles han sido desplazados en las últimas semanas, y la devastación continúa sin señales de un cese real de hostilidades.
El gobierno estadounidense, junto con Arabia Saudí, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, intenta impulsar un proceso de mediación, aunque el régimen de Burhan acusa a los Emiratos de abastecer de armas a la milicia desde el inicio de la guerra. Las RSF anunciaron un alto el fuego a principios de noviembre, pero los combates persisten, alimentando una crisis que ya ha dejado un estimado de 150.000 muertos desde abril de 2023.
Más de doce millones de personas han huido de sus hogares y alrededor de 26 millones enfrentan hambre extrema. Burhan elogió públicamente al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman por sus esfuerzos diplomáticos y pidió a Washington que intensifique su presión para poner fin al conflicto.