La Franja de Gaza cuenta desde ahora con una administración de transición integrada por 13 tecnócratas palestinos y un tecnócrata independiente, designados con el objetivo de gestionar la emergencia humanitaria y sentar las bases para la futura reconstrucción del enclave. Al frente del comité fue nombrado Ali Shaath, exviceministro de Planificación de la Autoridad Palestina, quien presentó un primer esquema de trabajo para abordar la devastación dejada por el conflicto. 

Shaath, ingeniero civil de formación, explicó que el desafío inmediato es el manejo de los escombros, estimados en aproximadamente 68 millones de toneladas. Entre las ideas iniciales planteadas se encuentra la posibilidad de utilizar maquinaria pesada para retirar los restos de edificios destruidos y emplearlos en la creación de nuevas superficies costeras, con el objetivo de ganar terreno y liberar áreas urbanas para una futura reconstrucción. Según el nuevo administrador, la infraestructura básica de Gaza podría reconstruirse en un plazo de tres años, aunque subrayó que la prioridad absoluta en esta etapa es la ayuda de emergencia, especialmente el alojamiento de las personas desplazadas.

Solo después se avanzaría en la rehabilitación de servicios esenciales, como agua, electricidad y saneamiento, antes de iniciar la reconstrucción de viviendas. Shaath sostuvo que, bajo un escenario favorable, Gaza podría estar “mejor que antes” en un plazo de siete años. Sin embargo, esta visión contrasta con las proyecciones de Naciones Unidas, que consideran que el proceso de reconstrucción podría extenderse hasta 2040, dadas la magnitud de los daños, la complejidad política y las limitaciones de acceso y financiamiento.

El área de acción del comité de transición comenzará en las zonas de la Franja que anteriormente estaban bajo control de Hamás y se ampliará gradualmente a medida que el ejército israelí continúe su retirada, según explicó Shaath. Hasta el momento, las fuerzas israelíes se han retirado de cerca de la mitad del territorio, mientras que el resto permanece bajo control de distintos grupos armados. La cuestión del desarme de Hamás sigue siendo uno de los principales obstáculos. Los mediadores internacionales continúan negociando este punto clave, considerado esencial para avanzar hacia una estabilidad duradera.

Pese a ello, Hamás expresó su respaldo inicial a la nueva administración de transición, aunque condicionó su éxito al respaldo internacional. “Ahora la pelota está en manos de los mediadores, del garante estadounidense y de la comunidad internacional para empoderar al comité”, declaró Bassem Naim, representante del movimiento, en una señal de apoyo político limitado pero relevante para el funcionamiento del nuevo órgano administrativo.

El establecimiento de esta administración forma parte de la segunda fase de un plan de paz por etapas, impulsado por Estados Unidos y acordado en octubre entre Israel y Hamás. El plan contempla un alto el fuego, el intercambio de rehenes por prisioneros palestinos y el incremento de la ayuda humanitaria. No obstante, el proceso ha sufrido reiteradas tensiones, incluidas acciones militares y retrasos en la apertura de pasos fronterizos, lo que mantiene en incertidumbre el futuro inmediato de Gaza.

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