
LOS ÁNGELES, 10 de junio de 2025 — Las calles de Los Ángeles se han convertido en epicentro de intensas protestas desde el pasado viernes, luego de una serie de redadas migratorias realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que derivaron en más de 118 detenciones de personas sin documentos, muchas de ellas con años de residencia en la ciudad.
La reacción ciudadana fue inmediata. Miles de personas se congregaron en el centro de la ciudad y frente a instalaciones del ICE, exigiendo la liberación de los detenidos y el cese de lo que califican como “operaciones inhumanas y racistas”. El presidente Donald Trump ordenó el envío de 2.000 soldados de la Guardia Nacional y 700 marines para reforzar la seguridad y “restaurar el orden”, una medida que ha sido duramente criticada por autoridades locales.
Tanto la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, como el gobernador de California, Gavin Newsom, calificaron la intervención como inconstitucional y anunciaron que presentarán demandas contra el gobierno federal. “Los Ángeles no es una zona de guerra. Nuestra comunidad no será intimidada ni militarizada”, afirmó la alcaldesa Bass en conferencia de prensa. Las manifestaciones, aunque mayoritariamente pacíficas, han registrado momentos de tensión.
La policía utilizó gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a grupos que bloquearon temporalmente tramos de la autopista 101. Hasta el momento se han reportado más de 150 arrestos, aunque no se han confirmado heridos graves.
Diversas organizaciones pro derechos humanos, como la ACLU y Human Rights Watch, han manifestado su preocupación por el uso de fuerza militar para enfrentar manifestaciones civiles, instando al respeto por los derechos fundamentales de los migrantes y los manifestantes. La situación sigue evolucionando, y se esperan más protestas en los próximos días, mientras la comunidad angelina mantiene su llamado por una política migratoria más humana y justa.