
Washington D.C., 5 de junio de 2025 En una medida que ha generado una inmediata ola de críticas a nivel nacional e internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, firmó este miércoles una nueva orden ejecutiva que restringe o prohíbe por completo el ingreso de ciudadanos provenientes de 12 países, convirtiéndose en el mayor veto migratorio desde la controvertida orden de 2017.
Países afectados por la prohibición total La nueva política migratoria bloquea la emisión de nuevas visas de entrada a ciudadanos de Afganistán, Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria, Yemen, Chad, Mauritania, Nigeria y Pakistán. De acuerdo con la Casa Blanca, esta decisión se basa en “preocupaciones de seguridad nacional y falta de cooperación en la verificación de antecedentes por parte de los países afectados”.
Además, la orden aclara que no se permitirá el ingreso de solicitantes de asilo ni de refugiados provenientes de estas naciones durante al menos seis meses, mientras se realiza una revisión "país por país" sobre sus sistemas de identificación, cooperación en inteligencia y programas de repatriación. Restricciones parciales a otros países La medida incluye limitaciones parciales a ciudadanos de Venezuela, Cuba, Sierra Leona, Bielorrusia, Haití, Laos y Uzbekistán, quienes podrán solicitar visas de entrada, pero enfrentarán controles más rigurosos, entrevistas adicionales y verificación de redes sociales, además de posibles restricciones para la reunificación familiar.
Reacciones políticas y sociales Desde el Congreso, varios legisladores demócratas calificaron la medida como “discriminatoria y electoralista”, señalando que forma parte de la estrategia de campaña del presidente para fortalecer su imagen ante sus bases más conservadoras de cara a las elecciones de noviembre. La senadora por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, acusó al gobierno de "repetir los errores del pasado" y "satanizar a comunidades enteras por el simple hecho de su nacionalidad o religión". Por su parte, el senador republicano Ted Cruz respaldó la medida diciendo que “el presidente tiene la responsabilidad de proteger al pueblo estadounidense”.
Contexto y antecedentes Este anuncio recuerda el “veto musulmán” de 2017, una de las primeras acciones de Trump tras asumir su primer mandato, que también afectó a varios países de mayoría musulmana y fue duramente impugnado en tribunales antes de que una versión modificada fuera finalmente aprobada por la Corte Suprema en 2018. Ahora, el nuevo decreto vuelve a agitar el debate sobre inmigración, seguridad y derechos humanos, en un momento en que las encuestas muestran a la inmigración ilegal como una de las principales preocupaciones de los votantes republicanos.
Repercusiones internacionales Gobiernos de varios países afectados han emitido comunicados de protesta. Irán calificó la medida como "hostil e injustificada", mientras que el Ministerio de Exteriores de Nigeria dijo estar "profundamente decepcionado". En América Latina, Cuba y Venezuela denunciaron una política de “apartheid diplomático” impulsada por fines electorales.
La Organización de las Naciones Unidas, a través de su Agencia para los Refugiados (ACNUR), expresó su “preocupación por el impacto humanitario de la medida”, advirtiendo que dejará sin protección a miles de personas que huyen de conflictos o persecuciones. Entrada en vigor La orden ejecutiva entrará en vigor el 9 de junio de 2025 y tendrá una validez inicial de 180 días, aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) podrá renovarla o modificarla tras la evaluación de los informes de seguridad e inteligencia.